Diego F. Colume es uno de esos personajes que te los encuentras en el ultimo rincón del planeta y tienes la sensación de que son de ese lugar. Incansable. Yo sabia que aparte de un magnifico pintor también es profesor de música, violín concretamente. Para mi formaba parte de esa leyenda negra que a veces nos acompaña cuando alguien nos pregunta: “¿Tu a que te dedicas?” y profesor de violín es lo ultimo que me hubiera imaginado. Según me contó Arauzo, a la misma hora que este daba cuenta de unas chuletas de cordero regadas generosamente con un Ribera del Duero, mas o menos las diez de la noche, Colume acababa de salir de Gijón. Nosecuantas horas de viaje, Madrid, Ciudad Real, y cerca de las nueve de la mañana nos lo encontramos junto al lugar de sellado, en Colmenar. Un par de horas durmiendo en el coche y listo, “fresco como una lechuga” aunque no supiera muy bien donde estaba. Colmenar es un pueblo de la Axarquia malagueña, cerca de Antequera, de casas blancas apiñadas alrededor de la iglesia, salvando desniveles y comprometiendo embragues de atrevidos buscavistas. Al finalizar la jornada y para aliviar la espera del fallo del jurado, la organización nos amenizo con un concierto con una orquesta de ocho músicos que interpretaron algunas piezas de lo que me pareció era música barroca. Ya antes del concierto Coincidí con Diego en la entrada del Ayuntamiento a modo de improvisado camerino, se intereso por una viola de una de las chicas y se puso a tocarla a modo de ukelele ante el estupor de las demás. Pero fue tras el fallo del jurado cuando fue más allá. Algunos de los premiados, camino del salón de actos nos encontramos de nuevo en la entrada del ayuntamiento con una rezagada del grupo que todavía jugueteaba con su violín, Colume muy educadamente le pidió permiso, la chica no pudo negarse y con cara escéptica se lo puso en las manos. Pensó “a ver si se sabe el cumpleaños feliz, ñi, ñi, ñiiii”. Lo sostuvo un momento entre su barbilla y su hombro. Mientras sus dedos buscaban un lugar entre el mástil y la otra mano con un gesto claramente familiar, mecía el arco sobre las cuerdas. Las primeras notas me sonaron apresuradas como buscando algo y poco a poco se volvieron familiares, ágiles y seguras, encadenando una melodía que ya había escuchado otras veces y me recordaba algo vivo y sentido. En los escasos dos minutos que duro todos permanecimos absortos rompiendo en aplausos en el mismo momento en que dio su última nota. La cara de la dueña del instrumento no tardo mas de diez notas en darse cuanta de que ese tipo barbudo con las manos manchadas de pintura sabia lo que hacia y recibió el instrumento aliviada y agradecida mientras los demás subíamos las escaleras a recibir nuestro premio. Yo nunca había escuchado un violín en vivo y probablemente no lo vuelva a hacer desde tan cerca, ni tampoco creo que lo haga en mejor lugar que un pequeño pasillo en la entrada de un ayuntamiento de un precioso pueblecito de la Axerquia de Málaga. Estos pequeños prodigios son caprichosos y ocurren donde menos te lo esperas, pero si te encuentras con Colume y hay un violín cerca procura no perder de vista a ninguno de ellos.viernes, 2 de mayo de 2008
1 DE MAYO, COLMENAR
Diego F. Colume es uno de esos personajes que te los encuentras en el ultimo rincón del planeta y tienes la sensación de que son de ese lugar. Incansable. Yo sabia que aparte de un magnifico pintor también es profesor de música, violín concretamente. Para mi formaba parte de esa leyenda negra que a veces nos acompaña cuando alguien nos pregunta: “¿Tu a que te dedicas?” y profesor de violín es lo ultimo que me hubiera imaginado. Según me contó Arauzo, a la misma hora que este daba cuenta de unas chuletas de cordero regadas generosamente con un Ribera del Duero, mas o menos las diez de la noche, Colume acababa de salir de Gijón. Nosecuantas horas de viaje, Madrid, Ciudad Real, y cerca de las nueve de la mañana nos lo encontramos junto al lugar de sellado, en Colmenar. Un par de horas durmiendo en el coche y listo, “fresco como una lechuga” aunque no supiera muy bien donde estaba. Colmenar es un pueblo de la Axarquia malagueña, cerca de Antequera, de casas blancas apiñadas alrededor de la iglesia, salvando desniveles y comprometiendo embragues de atrevidos buscavistas. Al finalizar la jornada y para aliviar la espera del fallo del jurado, la organización nos amenizo con un concierto con una orquesta de ocho músicos que interpretaron algunas piezas de lo que me pareció era música barroca. Ya antes del concierto Coincidí con Diego en la entrada del Ayuntamiento a modo de improvisado camerino, se intereso por una viola de una de las chicas y se puso a tocarla a modo de ukelele ante el estupor de las demás. Pero fue tras el fallo del jurado cuando fue más allá. Algunos de los premiados, camino del salón de actos nos encontramos de nuevo en la entrada del ayuntamiento con una rezagada del grupo que todavía jugueteaba con su violín, Colume muy educadamente le pidió permiso, la chica no pudo negarse y con cara escéptica se lo puso en las manos. Pensó “a ver si se sabe el cumpleaños feliz, ñi, ñi, ñiiii”. Lo sostuvo un momento entre su barbilla y su hombro. Mientras sus dedos buscaban un lugar entre el mástil y la otra mano con un gesto claramente familiar, mecía el arco sobre las cuerdas. Las primeras notas me sonaron apresuradas como buscando algo y poco a poco se volvieron familiares, ágiles y seguras, encadenando una melodía que ya había escuchado otras veces y me recordaba algo vivo y sentido. En los escasos dos minutos que duro todos permanecimos absortos rompiendo en aplausos en el mismo momento en que dio su última nota. La cara de la dueña del instrumento no tardo mas de diez notas en darse cuanta de que ese tipo barbudo con las manos manchadas de pintura sabia lo que hacia y recibió el instrumento aliviada y agradecida mientras los demás subíamos las escaleras a recibir nuestro premio. Yo nunca había escuchado un violín en vivo y probablemente no lo vuelva a hacer desde tan cerca, ni tampoco creo que lo haga en mejor lugar que un pequeño pasillo en la entrada de un ayuntamiento de un precioso pueblecito de la Axerquia de Málaga. Estos pequeños prodigios son caprichosos y ocurren donde menos te lo esperas, pero si te encuentras con Colume y hay un violín cerca procura no perder de vista a ninguno de ellos.viernes, 25 de abril de 2008
20 de Abril... en Ariño

Ariño es un pueblo minero del norte Teruel donde se celebraba por primera vez un concurso de pintura rápida. Un pueblo de casitas bajas y cuestas empinadas en la falda de una montaña. Una iglesia que se eleva sobre la silueta del pueblo y como característica peculiar un castillete en la boca de un antiguo pozo minero. El día anterior, y ante la perspectiva de la anulación del concurso por la posibilidad de lluvias, llame a un teléfono que venia en las bases. “¿Llover?, Aquí!, aquí no llueve nunca!, no tenemos esa suerte!” aunque el mismo señor, muy amablemente me indico que el concurso se celebraría a aunque lloviera. Llegue la noche anterior y efectivamente, estuvo lloviendo todo el camino hasta justo cincuenta kilómetros antes. Como puede ser la climatología tan caprichosamente injusta con algunas zonas. Sin embargo el día del concurso se cumplieron los pronósticos y para suerte del pueblo llovió. Suerte que unos soportales y una foto de emergencia me permitió pintar. Tengo que decir que no uso la foto en los concursos salvo en dos o tres ocasiones al cabo del año y esta era una de ellas y por motivos bastante justificados. Era el mejor día para comenzar la sesión con una de mis canciones fetiche, “20 de Abril” de Celtas Cortos respondiendo a un curioso tópico y la coincidencia de fechas. No apetecía pintar, y tras cuatro o cinco canciones de celta pop decido pasar a la acción, “Season of the witch” de Donovan, seguido de “House of the rising sun” de The Animals. La jornada transcurre entre viento y lluvia, y entre claro y claro la visita de la gente de Ariño entre curiosa y agradecida interesándose por las diferentes técnicas y visiones de su pueblo. Pero lo mejor estaba por llegar, finalizado el cuadro y entregado en el lugar dispuesto, nos ofrecen una comida a los pintores. Nos dirigimos al “multiusos” y nos encontramos con la sorpresa de que todo el pueblo estaba comiendo allí, nosecuantoscientas personas compartiendo mesa y mantel con nosotros, el pueblo entero. Unas judías con tocino y chorizo y de segundo unas salchichas, fruta y hasta café, todo servido por la gente de Ariño. Terminada la comida todos salen a ver las obras y esperar el fallo del jurado. Muchos salimos diciendo que con semejante muestra de hospitalidad ya nos vamos bastante premiados, yo por fortuna marcho doblemente premiado. Permitidme que como muestra os ponga los dientes largos, y esta vez no os muestre pintura.
martes, 15 de abril de 2008
GRANADA
miércoles, 19 de marzo de 2008
SEGOVIA, CALMA TRAS LA TEMPESTAD
martes, 11 de marzo de 2008
CINCO MINUTOS
sábado, 1 de marzo de 2008
MALAGA
"ON THE ROAD AGAIN"
REGRESO A ITACA
Ya existen otros blogs y paginas de Pintura Rapida con opiniones e informacion tan amplia como polemica, por lo que mi intencion es ofrecer mi experiencia personal a lo largo de estos meses de Concursos.
Sirenas, Ciclopes, Calipso y cualquier anecdota digna de ser contada. Intentare hacer de este blog lo mejor de cualquier viaje, el viaje en si mismo.
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